En una época donde la cotidianidad, los afectos y los movimientos se traducen constantemente a datos, la obra “Vigía” sitúa al cuerpo en la escena para defender su vitalidad. Los creadores de esta propuesta birregional de danza contemporánea afirman “estar conscientes de ejercer una rebeldía que no se somete a esquemas” junto con reivindicar “el error, la duda y lo colectivo” como valores humanos. En su primer trabajo conjunto las agrupaciones plantean en “Vigía” que todo lo concerniente al ser humano –cotidianidad, afectos, movimientos y experiencias” no es simple “materia prima” para una receta mecánica algorítmica, que recibe datos, aplica instrucciones y entrega un resultado.
Por el contrario, esta “experiencia tecnopoética” interregional de danza contemporánea reivindica “el error, la duda, la emoción ambigua y lo colectivo” como “un valor humano contra la cuantificación algorítmica”. Una posición frente a la vida que en el proceso creativo convierte el escenario en “un dispositivo de pantallas, cables expuestos y cámaras transmitiendo en tiempo real” mientras el elenco “deambula, vigila y son vigilados» y danza “hasta el exceso y el agotamiento”. Al mismo tiempo, los performer están conscientes de ejercer una rebeldía que no se somete a esquemas y donde “escenotecnia, movimiento, sonoridades, luz y voz constituyen un mismo lenguaje”. Así, mientras los cuerpos danzantes defienden en escena “su vitalidad y entrelazan danza contemporánea, teatro y medios digitales se plantea una pregunta: ¿Qué parte de nosotros se resiste a la reducción que significa ser cuantificado?”.
Según proponen Pseudónimo y Nómade, esta infraestructura técnica genera una “hiperestimulación lumínica y sonora que atraviesa y controla los cuerpos”. Sin embargo, como los intérpretes entienden “de manera visceral en qué consiste la vigilancia contemporánea”, responde desarmando “el falso relato de una humanidad” que no tiene otra opción que someterse a la tecnología para salvarse de una catástrofe.Todo este proceso escénico tiene como resultado artístico “fugaces siluetas y penumbras” que “desplazan la urgencia para abrir un espacio/tiempo suspendido donde humanos y máquinas se enredan y coexisten”. E instala “un territorio poético desde el cual se habita la incertidumbre y se reimagina el futuro”.
PROCESO DE CREACIÓN Y RESIDENCIAS
El proceso de creación e investigación de “Vigía” se articuló a lo largo de tres residencias de trabajo colaborativo e interregional financiadas por el Fondo de Artes Escénicas 2026.
Primero trabajó en el Centro Cultural Bailarines de los Ríos (Valdivia). Allí se creó la estructura dramatúrgica y el lenguaje corporal y se hicieron las primeras pruebas técnicas. La segunda etapa en CRTIC (Pucón) fue un laboratorio que buscó la convergencia multimedia, la performance en vivo y la experimentación sobre el terreno con el error técnico y el gesto físico.
Por último, la última fase se realizó en el Centro NAVE (Santiago). En esta residencia técnica y montaje escenográfico se ensambló el dispositivo interactivo (cuerpo, espacio, luz, mapping y sonido) y se afinó la interfaz técnica previa a la itinerancia.
DOS COLECTIVOS, DOS TRAYECTORIAS
El Colectivo Nómade (Valdivia) “es una agrupación artística interdisciplinaria conformada por Luna Ivanoff y Gustavo Pavez Molina, dedicada a la creación escénica, sonora y multimedia desde un enfoque territorial y experimental”. Desde 2018 han desarrollado obras como “Trilogía Tormenta”, “Punto de Partida”, “Prácticas para recorrer otras calles” y “Grito al Cielo” (estrenada en PICNIC 2024).
En 2025 finalizó la residencia de artes vivas Corazón de Agua en el programa de residencias financiado por CCBR en colaboración con CCE Valdivia, junto con la práctica situada “Prácticas de contemplación a orilla de río”. Su trabajo articula archivos, tecnología, territorio y memoria a través de múltiples lenguajes.
A su vez, Pseudónimo Compañía de Arte Contemporáneo (Santiago), integrada por la bailarina y coreógrafa Ninoska Soto y el compositor e intérprete Gabriel Miranda, es una agrupación artística chilena que desde 2017 desarrolla una investigación-creación transdisciplinar.
En obras como “Ejercicio N°3”, “Catarsis Inmersiva” e “In Versus” despliega “un lenguaje autoral que sitúa al cuerpo como territorio de resistencia y motor de conocimiento, en diálogo con el diseño escénico contemporáneo y la exploración tecnológica”.
Su repertorio activo y las diversas giras nacionales e internacionales han consolidado una presencia escénica en diversos circuitos de intercambio.
FICHA TÉCNICA; VIGÍA
Creación: Pseudónimo Cía. y Colectivo Nómade
Dirección coreográfica: Ninoska Soto
Textos: Luna Ivanoff
Performers: Ninoska Soto, Luna Ivanoff, Gustavo Pavez, Gabriel Miranda
Mapping y visuales: Gustavo Pavez
Diseño lumínico: Gabriel Miranda, Gustavo Pavez
Diseño sonoro y hardware: Gabriel Miranda
Diseño y realización de vestuario: Ninoska Soto
Diseño y realización escenográfica: Gabriel Miranda y Ninoska Soto
Asistente de producción: Fransisco Bagnara
Gestión de redes sociales: Joaquín Leal
Registro fotográfico: Cámara Escénica
Teaser: Alejandro Chaparro
Duración: 45 minutos
Público: + 15 años
Financia: Fondo de Artes Escénicas 2026 (Mincap)
Obra con usos de efectos estroboscópicos, música con volumen intenso y efectos de humo.
El jueves 22 de octubre será el estreno de esta obra de danza contemporánea birregional
de la cía. Pseudónimo (Santiago) y Colectivo Nómade (Valdivia). En Matucana 100 las funciones serán del 22 al 25 de octubre. La propuesta también se presentó en el Teatro Regional Cervantes de Valdivia y en el Teatro Galia de Lanco.
También lo hará en el Teatro de San Joaquín (9 de octubre) y en la Casa de la Cultura Violeta Parra de Cerro Navia (14 de octubre). Centro Cultural Matucana 100. Espacio Patricio Bunster. Jueves a domingo, 19.30 horas. Entrada general, $ 5.000. Estudiantes, tercera edad y jueves popular $ 3.000 pesos. 45 minutos. +14. 22 al 25 de octubre 2026







