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LA ANATOMÍA DE LA HERIDA DETRÁS DE LA OBRA GRITO AL CIELO

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Desde Valdivia, el Colectivo Nómade recorre el sur de Chile con la gira “Grito al Cielo” que incluye 5 funciones de la obra de autoficción contemporánea y multimedial que transforma la historia íntima de una hija que transita el vínculo fisurado con su padre y busca la posibilidad de despedida. Hay cifras que de tan cotidianas terminan por volverse invisibles. El Registro Nacional de Deudores de Pensiones de Alimentos cuenta con más de 331 mil inscritos, de los cuales el 96% son hombres. Una cifra que expone no solo una deuda económica, sino también una forma estructural de ausencia paterna en Chile. Esa experiencia es la que el Colectivo Nómade, conformado por Luna Ivanoff y Gustavo Pávez  decidió visibilizar con “Grito al Cielo”, su primera obra de teatro después de seis años explorando el cruce entre actuación, sonido, performance y lenguajes audiovisuales. Escrita, dirigida y protagonizada por Luna Ivanoff,  la obra sigue la historia de una hija marcada por el vínculo fisurado con su padre y cómo esta grieta forma parte de su identidad y de habitar el mundo. 

Actualmente, el colectivo recorre el sur de Chile con la gira “Desborde”, que incluye fechas el 3 de junio en Valdivia, Teatro Regional Cervantes. 11 de junio en Padre Las Casas, Centro Cultural Padre las Casas;  y el 13 de junio en Villarrica, en el Centro Cultural Villarrica Liquen; tras cerrar una exitosa primera parte llamada “Fisura” que se presentó en Lanco, Puerto Montt, Puerto Varas, Coyhaique y Castro. Un territorio que no aparece solo como telón de fondo: volcanes, humedales, bosques y brotes forman parte del imaginario emocional y visual de una obra donde la herida también puede transformarse. 

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En Chile las cifras de abandono y deuda alimenticia son alarmantes. ¿En qué momento sintieron que la obra dejaba de contar una historia personal para hablar también de una experiencia compartida por muchas personas?

Luna: El texto lo escribí en un taller impartido por Leticia Coronel en Buenos Aires (actriz, directora y dramaturga argentina). Nació de una herida muy profunda que yo venía trabajando por años. Yo quería escribir sobre otras cosas, pero este tema se apoderaba de todo. Hacer la obra fue la forma de expulsarlo, de transmutar ese dolor. Al principio lloraba en cada función, ahora lo disfruto más desde lo actoral.

Gustavo: Nos dimos cuenta de que, si no es tu historia, es la de tu madre, la de un amigo o una vecina. En Chile esta temática se toma a veces con humor, como algo inevitable o muy esperable. Al ponerlo en escena, buscamos que deje de ser una anécdota para ser vista como lo que es: una herida social profunda.

La tecnología a veces se asocia a algo frío, pero en «Grito al Cielo» amplía la emoción. ¿Cómo trabajan esa relación?

Luna: La tecnología está al servicio del deseo de lo que queremos hablar. El pedal, el loop, los micrófonos… nada está forzado. Van construyendo relato en diálogo con el cuerpo.

Gustavo: Buscamos una estética de lo sencillo. La parafernalia no oculta lo que pasa, sino que acompaña. Luna está sola en el escenario durante 45 minutos y estos elementos le permiten darse ciertos respiros, acompañarse.

Luna: Mucha gente se sorprende cuando aparece «la voz del padre». Nos da una capa de complejidad mayor, ya que lamentablemente es una conversación consigo misma, es la búsqueda de las que pudieran haber sido las últimas palabras de su padre.

Hablemos de la gira “Grito al cielo” y “Desborde” donde la obra se presentará en Valdivia, Lanco, Villarrica, Puerto Montt, Puerto Varas, Castro y Coyhaique. ¿Qué significa para ustedes esta circulación regional?

Luna: Ha sido muy hermoso entender que geográficamente las distancias son otras (ferries para llegar a Coyhaique, las carreteras). Las recepciones de los públicos han sido distintas. En Puerto Varas y Puerto Montt hubo gente que se fue de la sala. La obra toca temas políticos y lamentablemente en Chile todavía existe un negacionismo respecto a la dictadura. Si bien no es el tema central de la obra, aparecen algunos elementos de esa época ya que es parte de la historia de nuestro país y nos involucra de todas formas. 

Sin embargo, las personas que se quedaron conectaron con la temática de la «herida transgeneracional» del padre ausente. En Lanco por ejemplo fue muy especial. La mitad del Teatro Galia eran adultos mayores y la otra mitad, adolescentes de diferentes colegios. Yo tenía temor de cómo lo iban a vivir los adultos mayores, pero fue muy conmovedor porque tenían una apertura completa, sin juicio, reflexionando sobre la ausencia del padre y la violencia, cosas que siempre son muy complejas de nombrar y el conversatorio nos permitió darnos ese espacio. 

¿Creen que existe una identidad artística sureña en su trabajo? Ustedes estuvieron fuera (Buenos Aires, Valencia), pero están ejerciendo en Valdivia, Lanco, Coyhaique.

Luna: «Grito al Cielo» se sostiene mucho en el imaginario del volcán: lo rojo, la grieta, la herida. Y cómo después de que explota el volcán, vuelve a nacer el bosque (el brote). Esta gira fue pensada para el sur de Chile por un tema de descentralización. Hay hambre de saber y ver teatro en regiones.

Es cierto, la mayoría de las obras que se publican en medios nacionales son de Santiago, pese a que en el sur y norte pasan muchas cosas.

Luna: Yo me crié viendo poco teatro. Cuando estudié en Santiago, la brecha con mis compañeros era inmensa porque ellos tenían acceso constante. Hoy eso ha cambiado, pero hay que seguir construyendo. En Valdivia hay festivales como «Lluvia de Teatro», pero en lugares como Lanco o Coyhaique al ser más alejados, no siempre se consideran dentro de la circulación de obras nacionales. 

¿Qué conversaciones esperan que continúen cuando el público salga del teatro? 

Gus: Me encantaría que alguien dijera «no la entendí» o «mi papá no es así». Me gustaría que se viera que hay otras formas de que esto pase; que si bien puede ser muy oscuro, también puede ser muy luminoso.

Luna: Me gustaría que la conversación fuera sobre que esto que me pasa (el dolor, la vergüenza por el abandono) puede ser un punto de partida para crear, para pintar, para bailar. Que el lugar biográfico siempre es un punto donde coincidimos con otros porque somos seres humanos viviendo una experiencia humana. Aceptar la posibilidad que nos brinda el dolor de transformarnos y encontrar nuevos caminos a pesar de todo.

FICHA TÉCNICA: Luna Ivanoff, performer y creación de texto. Gustavo Pavez Molina, diseño multimedia/lumínico-diseño y operación sonora. Barbara Guerrero, operación de iluminación. Keko Zúñiga, operación de visuales y asesoría de producción sonora. Constanza Rutherford, difusión y fotografía. Idea original / dirección / producción: Colectivo Nómade.

Desde Valdivia, el Colectivo Nómade recorre el sur de Chile con la gira “Grito al Cielo” que incluye 5 funciones de la obra de autoficción contemporánea y multimedial que transforma la historia íntima de una hija que transita el vínculo fisurado con su padre y busca la posibilidad de despedida. Hay cifras que de tan cotidianas terminan por volverse invisibles. El Registro Nacional de Deudores de Pensiones de Alimentos cuenta con más de 331 mil inscritos, de los cuales el 96% son hombres. Una cifra que expone no solo una deuda económica, sino también una forma estructural de ausencia paterna en Chile. Esa experiencia es la que el Colectivo Nómade, conformado por Luna Ivanoff y Gustavo Pávez  decidió visibilizar con “Grito al Cielo”, su primera obra de teatro después de seis años explorando el cruce entre actuación, sonido, performance y lenguajes audiovisuales. Escrita, dirigida y protagonizada por Luna Ivanoff,  la obra sigue la historia de una hija marcada por el vínculo fisurado con su padre y cómo esta grieta forma parte de su identidad y de habitar el mundo. 

Actualmente, el colectivo recorre el sur de Chile con la gira “Desborde”, que incluye fechas el 3 de junio en Valdivia, Teatro Regional Cervantes. 11 de junio en Padre Las Casas, Centro Cultural Padre las Casas;  y el 13 de junio en Villarrica, en el Centro Cultural Villarrica Liquen; tras cerrar una exitosa primera parte llamada “Fisura” que se presentó en Lanco, Puerto Montt, Puerto Varas, Coyhaique y Castro. Un territorio que no aparece solo como telón de fondo: volcanes, humedales, bosques y brotes forman parte del imaginario emocional y visual de una obra donde la herida también puede transformarse. 

En Chile las cifras de abandono y deuda alimenticia son alarmantes. ¿En qué momento sintieron que la obra dejaba de contar una historia personal para hablar también de una experiencia compartida por muchas personas?

Luna: El texto lo escribí en un taller impartido por Leticia Coronel en Buenos Aires (actriz, directora y dramaturga argentina). Nació de una herida muy profunda que yo venía trabajando por años. Yo quería escribir sobre otras cosas, pero este tema se apoderaba de todo. Hacer la obra fue la forma de expulsarlo, de transmutar ese dolor. Al principio lloraba en cada función, ahora lo disfruto más desde lo actoral.

Gustavo: Nos dimos cuenta de que, si no es tu historia, es la de tu madre, la de un amigo o una vecina. En Chile esta temática se toma a veces con humor, como algo inevitable o muy esperable. Al ponerlo en escena, buscamos que deje de ser una anécdota para ser vista como lo que es: una herida social profunda.

La tecnología a veces se asocia a algo frío, pero en «Grito al Cielo» amplía la emoción. ¿Cómo trabajan esa relación?

Luna: La tecnología está al servicio del deseo de lo que queremos hablar. El pedal, el loop, los micrófonos… nada está forzado. Van construyendo relato en diálogo con el cuerpo.

Gustavo: Buscamos una estética de lo sencillo. La parafernalia no oculta lo que pasa, sino que acompaña. Luna está sola en el escenario durante 45 minutos y estos elementos le permiten darse ciertos respiros, acompañarse.

Luna: Mucha gente se sorprende cuando aparece «la voz del padre». Nos da una capa de complejidad mayor, ya que lamentablemente es una conversación consigo misma, es la búsqueda de las que pudieran haber sido las últimas palabras de su padre.

Hablemos de la gira “Grito al cielo” y “Desborde” donde la obra se presentará en Valdivia, Lanco, Villarrica, Puerto Montt, Puerto Varas, Castro y Coyhaique. ¿Qué significa para ustedes esta circulación regional?

Luna: Ha sido muy hermoso entender que geográficamente las distancias son otras (ferries para llegar a Coyhaique, las carreteras). Las recepciones de los públicos han sido distintas. En Puerto Varas y Puerto Montt hubo gente que se fue de la sala. La obra toca temas políticos y lamentablemente en Chile todavía existe un negacionismo respecto a la dictadura. Si bien no es el tema central de la obra, aparecen algunos elementos de esa época ya que es parte de la historia de nuestro país y nos involucra de todas formas. 

Sin embargo, las personas que se quedaron conectaron con la temática de la «herida transgeneracional» del padre ausente. En Lanco por ejemplo fue muy especial. La mitad del Teatro Galia eran adultos mayores y la otra mitad, adolescentes de diferentes colegios. Yo tenía temor de cómo lo iban a vivir los adultos mayores, pero fue muy conmovedor porque tenían una apertura completa, sin juicio, reflexionando sobre la ausencia del padre y la violencia, cosas que siempre son muy complejas de nombrar y el conversatorio nos permitió darnos ese espacio. 

¿Creen que existe una identidad artística sureña en su trabajo? Ustedes estuvieron fuera (Buenos Aires, Valencia), pero están ejerciendo en Valdivia, Lanco, Coyhaique.

Luna: «Grito al Cielo» se sostiene mucho en el imaginario del volcán: lo rojo, la grieta, la herida. Y cómo después de que explota el volcán, vuelve a nacer el bosque (el brote). Esta gira fue pensada para el sur de Chile por un tema de descentralización. Hay hambre de saber y ver teatro en regiones.

Es cierto, la mayoría de las obras que se publican en medios nacionales son de Santiago, pese a que en el sur y norte pasan muchas cosas.

Luna: Yo me crié viendo poco teatro. Cuando estudié en Santiago, la brecha con mis compañeros era inmensa porque ellos tenían acceso constante. Hoy eso ha cambiado, pero hay que seguir construyendo. En Valdivia hay festivales como «Lluvia de Teatro», pero en lugares como Lanco o Coyhaique al ser más alejados, no siempre se consideran dentro de la circulación de obras nacionales. 

¿Qué conversaciones esperan que continúen cuando el público salga del teatro? 

Gus: Me encantaría que alguien dijera «no la entendí» o «mi papá no es así». Me gustaría que se viera que hay otras formas de que esto pase; que si bien puede ser muy oscuro, también puede ser muy luminoso.

Luna: Me gustaría que la conversación fuera sobre que esto que me pasa (el dolor, la vergüenza por el abandono) puede ser un punto de partida para crear, para pintar, para bailar. Que el lugar biográfico siempre es un punto donde coincidimos con otros porque somos seres humanos viviendo una experiencia humana. Aceptar la posibilidad que nos brinda el dolor de transformarnos y encontrar nuevos caminos a pesar de todo.

FICHA TÉCNICA: Luna Ivanoff, performer y creación de texto. Gustavo Pavez Molina, diseño multimedia/lumínico-diseño y operación sonora. Barbara Guerrero, operación de iluminación. Keko Zúñiga, operación de visuales y asesoría de producción sonora. Constanza Rutherford, difusión y fotografía. Idea original / dirección / producción: Colectivo Nómade.

Por: Javiera Riveros T

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