¿Hasta dónde puede llegar la implicación del espectador dentro de una experiencia inmersiva?, ¿Dónde se sitúa el límite entre ficción, empatía y acción?. La compañía teatral La Ropa Sucia está reafirmando su proceso de investigación en torno al denominado teatro inmersivo, con su nueva obra llamada Eternos Hielos. Un teatro enfocado en que lo reciba un sólo espectador. Espectáculo que consiste esencialmente en desafiar al espectador(a) a vivir una experiencia personal, íntima y sensorial; donde a través de una llamada por celular, es sometido a escuchar una historia quedando espacio para que intervenga en la misma, para que decida los diferentes rumbos que la historia pide para continuar con su desarrollo.
En el caso de la propuesta Eternos Hielos, si bien es cierto el título articula como metáfora, la invitación al espectador a participar involucrándose en el mismo, articula también como metáfora de comunidad. De cooperación desinteresada. Un teatro de intervención directo a las sensaciones; para que así las decisiones que toma el auditor/espectador decida, símil dramaturgo, el destino de los personajes y la narración.
Pero quién mejor nos puede hablar y profundizar de este trabajo, es su directora Valentina Lippi. Para ello, fue sometida al cuestionario 5 Preguntas en Busca de.
1.- Valentina, nos puedes profundizar en los orígenes del teatro inmersivo y en qué consiste esta propuesta?
El teatro inmersivo surge como una búsqueda por romper la relación tradicional entre escenario y espectador. A diferencia del teatro frontal, donde el público observa la acción desde cierta distancia, estas propuestas buscan involucrar al espectador dentro del acontecimiento escénico, activando su cuerpo, su percepción y sus decisiones.
En el caso de la compañía La Ropa Sucia, nos interesa investigar cómo el teatro puede generar experiencias donde el espectador deja de ser un observador pasivo y pasa a convertirse en un participante activo dentro del relato. Trabajamos con dispositivos escénicos que invitan a las personas a involucrarse emocional y sensorialmente con lo que ocurre.
La obra Eternos Hielos nace a partir de una investigación que comenzó durante el período de confinamiento entre 2020 y 2021, cuando empezamos a observar cómo la pandemia estaba impactando profundamente la salud mental de muchas personas. A partir de testimonios, entrevistas y relatos reales fuimos construyendo un material sensible que luego se transformó en la base dramatúrgica de las historias.
En esta obra la experiencia ocurre a través de una llamada telefónica que llega al espectador junto a una caja temática con distintos objetos que se activan durante la experiencia. De esta manera, el espacio cotidiano del espectador, su propia casa, se transforma en parte del espacio escénico, generando un encuentro íntimo donde la voz, los objetos y las decisiones de la persona van construyendo el desarrollo de la historia.
2.- Uds proponen un teatro inmersivo para un solo invitado activo, a vivir una experiencia teatral, sensorial y muy personal…¿Estas propuestas para un solo público, nos indica una muerte transformadora del teatro tradicional, del teatro de sala…?
No creemos que se trate de una muerte del teatro de sala, sino más bien de una expansión del lenguaje teatral. El teatro siempre ha evolucionado a lo largo del tiempo, explorando nuevas formas de encuentro con el público.
Las experiencias para un solo espectador permiten trabajar con niveles de intimidad y participación muy distintos. Cuando una persona vive la experiencia sola, su presencia adquiere un peso mayor dentro del dispositivo escénico. Sus decisiones, su escucha y su reacción se vuelven parte fundamental de lo que está ocurriendo.
En ese sentido, el espectador deja de ser únicamente alguien que observa y pasa a convertirse en alguien que también tiene una responsabilidad dentro de la experiencia. Muchas veces debe decidir cómo reaccionar frente a lo que el personaje le plantea, si acompañarlo, confrontarlo o ayudarlo. Esa responsabilidad transforma profundamente la experiencia teatral.
Más que reemplazar al teatro tradicional, este tipo de formatos abre nuevas preguntas sobre cómo podemos seguir expandiendo las formas de encuentro entre artistas y espectadores.
3.- Esta experiencia que la compañía La Ropa Sucia, propone al espectador, transformando una simple llamada por celular, en algo vivo, incluyente, participativo…¿Que se pretende con los espectadores al estimularlos con éste formato…?
Uno de los intereses centrales de Eternos Hielos es explorar cómo el teatro puede generar empatía y reflexión a partir de la participación directa del espectador.
La obra aborda distintas experiencias vinculadas a la salud mental, como el estrés, la ansiedad, la depresión o la bipolaridad, pero lo hace desde una mirada profundamente humana y poniendo atención en las circunstancias vitales que pueden llevar a una persona a atravesar estos estados.
Durante la llamada, el espectador escucha a un personaje que atraviesa una situación compleja y debe tomar decisiones que pueden influir en el desarrollo del relato. Lo interesante es que, incluso cuando el espectador no ha vivido exactamente esa situación, suele generarse un proceso de identificación muy profundo.
Muchas veces ocurre algo muy particular: el espectador olvida que está participando de una obra y comienza a reaccionar desde un lugar genuino, intentando ayudar o acompañar al personaje. En ese momento la ficción se vuelve muy cercana a la realidad.
Lo que nos interesa observar es hasta dónde puede llegar la empatía del espectador. El teatro inmersivo abre un espacio donde las personas pueden detenerse, escuchar al otro y preguntarse cómo reaccionarían frente a una situación humana compleja.
4.- En los lugares y participantes que han llamado, cómo ha sido la recepción; ¿qué conclusiones han sacado de aquellas personas que están al otro lado del teléfono…?
La recepción ha sido muy significativa, principalmente por el nivel al cual se involucran los espectadores. Algo que nos ha sorprendido es cómo el formato telefónico, lejos de generar distancia, produce una sensación de cercanía muy intensa. La voz, los silencios y la interacción directa generan una relación muy íntima entre intérprete y espectador.
Además, al ocurrir la experiencia dentro del hogar del espectador, su propio espacio cotidiano comienza a formar parte de la obra. El living, una mesa o los objetos que lo rodean se integran naturalmente a la experiencia, haciendo que el límite entre ficción y realidad se vuelva más difuso.
La obra ha tenido la oportunidad de presentarse en distintos contextos internacionales, como el Festival Internacional de Teatro de Manizales en Colombia, el Festival FESTIM en Mendoza, Argentina, y el Festival MUTIS en Barcelona, España. Cada territorio ha generado experiencias muy distintas, porque el contexto cultural y social también influye en la manera en que los espectadores se relacionan con la obra.
Por ejemplo, en el caso del Festival de Manizales, que ocurrió saliendo del período más intenso de la pandemia, el hecho de que la experiencia sucediera en la casa del espectador resonaba de manera muy particular. Muchas personas estaban muy intrigadas por entender hasta dónde podían llegar con sus decisiones dentro de la obra.
También hemos observado distintos tipos de espectadores. Algunos, cuando comprenden el dispositivo y las reglas del juego, comienzan a explorar mucho más activamente la experiencia, intentando ver hasta dónde pueden llevar la interacción con el personaje. Otros, en cambio, adoptan una actitud más silenciosa o contemplativa. En algunas ocasiones, cuando terminábamos la llamada pensábamos que la función no había funcionado bien por la aparente pasividad del espectador, pero minutos después recibíamos mensajes muy emocionados agradeciendo la experiencia y comentando todo lo que habían sentido durante la obra.
Actualmente, parte de nuestra investigación también se ha desplazado hacia cómo el contexto postpandémico modifica la relación del público con la obra. Si durante la pandemia el hogar era el espacio natural de la experiencia, hoy el hecho de que las personas puedan salir y movilizarse libremente cambia el modo en que enfrentan la situación del personaje.
En el Festival FESTIM de Mendoza, por ejemplo, ocurrió algo muy interesante: algunos espectadores, al sentir la urgencia de lo que el personaje estaba viviendo, expresaban el deseo de ir físicamente a su casa para ayudarlo o resolver la situación directamente. Este tipo de reacciones abre nuevas preguntas para nosotros como creadores: ¿hasta dónde puede llegar la implicación del espectador dentro de una experiencia inmersiva?, ¿dónde se sitúa el límite entre ficción, empatía y acción?
Estas situaciones nos permiten comprender que cada espectador llega con su propia biografía, sensibilidad y contexto, y que finalmente son ellos quienes terminan transformando cada función en una experiencia única e irrepetible, algo que está en el corazón del teatro inmersivo.
5.- Las cuatro historias que se anuncian, ¿Cómo funcionan, tienen un eje temático común, el espectador escucha las cuatro historias o solo una, qué duración tienen cada una?
Eternos Hielos está compuesta por cuatro historias independientes: Suelo Resbaladizo, Agua Derramada, Frigorífico y Zona Abisal. con una duración de 45 a 60 min, cada una de ellas aborda distintas experiencias emocionales vinculadas a la salud mental, como el estrés, la ansiedad, la depresión o la bipolaridad.
Las historias están construidas desde distintos contextos sociales, edades y realidades, permitiendo que el espectador pueda encontrar diferentes puntos de identificación o cercanía con los personajes.
Durante la experiencia, cada espectador vive solo una de estas historias, lo que convierte cada encuentro en una experiencia única. A través de la llamada telefónica y de los objetos contenidos en la caja temática, el espectador escucha, manipula elementos y toma decisiones que pueden influir en el desarrollo del relato.
El título de la obra, Eternos Hielos, funciona como una metáfora central del montaje. El hielo representa estados emocionales que parecen quedar suspendidos o detenidos: momentos en que la vida cotidiana se enfría, donde los vínculos, las decisiones o los afectos quedan paralizados.
Los personajes de estas historias habitan justamente esos lugares donde algo se ha congelado, pero donde aún existe la posibilidad de movimiento. En ese sentido, la participación del espectador se vuelve fundamental, porque a través de sus decisiones puede acompañar al personaje y abrir pequeñas posibilidades de transformación, permitiendo que aquello que parecía congelado vuelva a fluir.







