Días atrás se realizó la presentación de un nuevo número de la revista Apuntes de Teatro Nº 150; en las dependencias de la Escuela de Teatro de la Universidad Católica. En esta ocasión recayó la presentación en la académica Lorena Saavedra Gonzalez. Las siguientes líneas pertenecen a dicha presentación; cedidas gentilmente por ella:
“Quisiera comenzar agradeciendo la invitación a participar de la presentación del número 150. Apuntes de Teatro ha sido, desde 1960 y desde la Escuela de Teatro de la Pontificia Universidad Católica de Chile un espacio imprescindible que ha pensado, piensa y seguirá pensando el teatro en Chile y en América Latina.
Este número 150 continúa esa tradición, y reúne una serie de investigaciones que abordan el teatro desde distintas perspectivas críticas, proponiendo un recorrido amplio por problemáticas que atraviesan el teatro contemporáneo y los estudios teatrales actuales. Los artículos que lo componen abordan una pluralidad temática, desde la dramaturgia y la historiografía hasta la teoría de la actuación, las emociones en la escena, la relación entre teatro y la tecnología, y la articulación entre memoria y objetos escénicos. Esa amplitud nos ofrece y, es lo que quiero compartir, no sólo un panorama disciplinar sino una muestra de preocupaciones estéticas y políticas que atraviesan el presente.
1-ARTÍCULOS
El primer artículo escrito por Domingo Ortega Criado titulado “El jeroglífico de las postrimerías en Míster Shakespeare de Marco Antonio de la Parra” propone una lectura hermenéutica de Míster Shakespeare, obra reciente de Marco Antonio de la Parra, interpretada por el propio dramaturgo. Ortega analiza la pieza como una instancia de revisión autorreflexiva de la trayectoria del dramaturgo, en la que confluyen elementos autobiográficos, intertextualidad shakesperiana y una concepción dramatúrgica centrada en la palabra. El estudio destaca la noción de “teatro sin clímax”, formulada por De la Parra, donde la tensión dramática se desplaza desde la estructura aristotélica hacia el conflicto interno del lenguaje y sus resonancias. El artículo, me parece, funciona como una síntesis de su poética teatral y como una reflexión sobre el devenir del artista y el lugar del teatro contemporáneo.
Continuando con la lectura encontramos “Representaciones materiales e inmateriales de la ballena Mocha Dick en las puestas en escena de La Mona Ilustre y Teatro Búfalo” de Catalina Leiva. Este artículo examina cómo estas dos compañías chilenas, La Mona Ilustre y Teatro Búfalo, escenifican la figura mítica de Mocha Dick, el legendario cachalote asociado al imaginario del sur de Chile. La autora analiza los recursos escénicos empleados para representar un ser de dimensiones míticas, distinguiendo entre estrategias materiales (dispositivos escénicos, objetos, corporalidades) e inmateriales (atmósferas, imaginarios, narrativas). Desde una perspectiva crítica, el artículo revela cómo el teatro contemporáneo chileno reinterpreta mitologías locales a través de procedimientos visuales y performativos que oscilan entre lo espectacular y lo simbólico, articulando memoria cultural, intertextualidad literaria y experimentación escénica.
Héctor Ponce escribe “El rostro de las emociones”. En este, Ponce propone una reflexión teórica sobre el rostro del actor/actriz como dispositivo semiótico en la producción de sentido escénico. El artículo articula conceptos provenientes de la semiótica del cuerpo, la teoría crítica y la antropología para pensar la expresión emocional en la actuación. En lugar de abordar la emoción como una experiencia puramente psicológica, el autor la considera un fenómeno culturalmente codificado que se manifiesta a través de signos corporales. El texto busca ampliar el marco conceptual para estudiar la actuación, desplazando el énfasis desde la práctica empírica hacia un análisis teórico que permita comprender el rol del actor/actriz como generador de significados en el sistema teatral.
El cuarto texto nos transporta a la Grecia antigua. Manuela Irarrázabal escribe “Ira, clase social y lazos de familia en Aristófanes” donde examina la representación de la ira en las comedias Avispas y Nubes de Aristófanes, abordando como una emoción social que articula relaciones de poder, clase y familia. A partir del enfoque de la cognición situada, Irarrázabal argumenta que las emociones en el teatro antiguo no pueden entenderse como universales, sino como fenómenos inscritos en contextos culturales específicos. El análisis revela cómo la ira funciona como motor cómico y mecanismo crítico dentro de la dramaturgia aristofánica. El artículo demuestra la vigencia de los estudios clásicos para comprender las emociones en la escena contemporánea y su dimensión política.
Juan Pablo Cruces propone un texto que dialoga con las urgencias actuales sobre el uso de tecnologías en las artes. En “Teatro y tecnología: creatividad algorítmica, ética e innovación en la narrativa generativa de Improbotics y THEaiTRE”, analiza dos experiencias teatrales que incorporan inteligencia artificial en el proceso creativo. En el primer caso, Improbotics, la IA genera líneas que los actores improvisan en escena en el momento mismo; en el segundo, THEaiTRE, se produce textos dramatúrgicos que luego son editados por humanos. Más allá del análisis técnico, plantea una discusión ética y estética sobre la creatividad algorítmica, especialmente en torno a la autoría y los derechos de creación. Juan Pablo Cruces concluye que la IA no sustituye la creatividad teatral, sino que abre nuevas formas de co-creación, actuando como un agente que comparte la agencia con los demás elementos de la práctica escénica y expandiendo las posibilidades de diálogo entre artes escénicas y tecnología digital.
Los dos textos siguientes comparten un eje común: la noción de memoria, aunque abordada desde perspectivas distintas.
En “Paradojas de la memoria en la obra-performance ¡Aquí están!”, Simón Cuadros analiza la propuesta del colectivo 13/24 desde los estudios de la memoria. Tras una revisión conceptual en torno a memoria y melancolía, examina las estrategias escénicas de la obra, lo grotesco-ominoso, lo testimonial y lo autorreflexivo, para problematizar los modos de recordar el pasado político. Desde allí, Cuadros analiza cómo la pieza despliega diversas estrategias escénicas, planteando la tensión entre el deber de recordar y el riesgo de una memoria ritualizada en las prácticas escénicas contemporáneas en que las nociones como la “melancolía de izquierda” y el teatro como “lugar de memoria” les resultan útiles.
En diálogo con este eje, Sofía Arévalo, en “Objetos que hacen memorar: algunas instalaciones escénico-museales en Chile”, investiga el rol de los objetos en propuestas que articulan teatro, museografía y memoria. A partir del análisis comparativo de Animales invisibles, Proyecto Villa y Cuerpo pretérito, muestra cómo los objetos, originales, réplicas o ambiguos, como ella los señala, activan procesos de rememoración y especulación histórica. La autora propone que estos dispositivos escénicos transforman la utilería en un soporte narrativo cargado de afecto y memoria en que la selección como la disposición de ellos en escena operan para activar la memoria, asimismo posibilita rememorar un pasado, social-político-cultural desde experiencias participativas. Desde la noción de “magnetismo objetual”, desarrollado ampliamente en su tesis doctoral, la autora plantea que estos dispositivos transforman la utilería en soportes narrativos y afectivos, evidenciando un giro material en el teatro chileno contemporáneo.
El último texto de esta sección denominada artículos, incorpora el escrito de Monserrat Estévez, “Estampida humana: la noche todavía puede ser luminosa”
Estévez analiza el último trabajo de la compañía Bonobo, proponiendo que su núcleo temático es la crisis de la imaginación utópica en el Chile contemporáneo. A través de un diálogo con procesos históricos recientes, la autora interpreta la obra, específicamente a través del estudio de diversas escenas y momentos de la puesta en escena, como un diagnóstico del clima afectivo posterior al estallido social, caracterizado por la coexistencia entre deseo de transformación y desencanto político. En el texto se plantea que el teatro de Bonobo capta las tensiones ideológicas y emocionales de la sociedad chilena, Estévez afirma que esta obra en particular es la que más claramente habla del país, configurando una dramaturgia que oscila entre la memoria del pasado y la incertidumbre del futuro.
2-TEXTO TEATRAL
El número incluye el texto dramático Estampida humana de Pablo Manzi, obra que aborda las tensiones sociales y afectivas del Chile contemporáneo. La dramaturgia se construye a partir de un dispositivo coral y fragmentario que expone la precariedad, el miedo colectivo y las contradicciones del presente político. Asimismo, articula distintos registros, cotidiano, testimonial y simbólico, para representar una comunidad atravesada por el desencanto y la incertidumbre. Su publicación en la revista permite acceder al texto como documento dramatúrgico, evidenciando las estrategias formales que sostienen la puesta en escena.
3-TEXTO DE CREADOR
Pablo Manzi. Construir el desconcierto
Manzi reflexiona sobre su proceso creativo afirmando que la creación es un proceso conjunto tanto con Andreina Olivari como con la compañía y sobre la necesidad de generar en escena un estado de incertidumbre que interpele al espectador/a. El texto plantea que el teatro contemporáneo debe abrir espacios de incomodidad y cuestionamiento, evitando narrativas cerradas o tranquilizadoras, cuestión que se sedimenta producto de la transición, sobre todo en torno al dialogo, un dialogo que más que abrir diferencias se afirmó en un consenso que no permite ver los antagonismos. Desde esta perspectiva, la creación escénica se concibe como un dispositivo de pensamiento que produce preguntas más que respuestas y es justamente cuando hay una pregunta que no tiene respuestas inmediatas ni absolutas donde se genera el trabajo artístico para la compañía.
Marcelo Leonart. Construir en el tiempo. Notas sobre el tiempo en el teatro
Leonart, sin dejar su tono irónico, reflexiona sobre el tiempo como dimensión estructural de la dramaturgia, y por qué no, una crítica a aquellas obras de corta duración que no se atreven a complejizar la trama. Tomando como referencia inicial el trabajo del tiempo del gran Tarkovski en el cine, Leonart nos presenta el modo en que la escritura teatral organiza la experiencia temporal. El texto propone que el teatro no solo representa el tiempo, sino que lo produce activamente a través de la duración, el ritmo y la repetición, es decir en su estructura. El teatro es efímero, se vive el tiempo solo en el presente, pero la dramaturgia lo contiene y este tiempo puede ser nuevamente vivido. “Mi punto, por si no había quedado claro, es que no podemos escapar del tiempo. Porque la dramaturgia, igual que el teatro, está hecha de él” (227).
Mauricio Kartun. Dramaturgia y narrativa. Algunas fronteras en el cielo
El dramaturgo argentino reflexiona sobre las relaciones entre dramaturgia y narrativa, explorando las zonas de cruce y diferencia entre ambos campos. Kartun propone que la escritura teatral posee una lógica específica vinculada a la acción escénica y al trabajo con el actor, lo que la distingue de la narrativa literaria. El texto funciona como una reflexión poética y teórica sobre el oficio dramatúrgico.
Marco Antonio de la Parra. Míster Shakespeare o actuar con los huesos rotos
En este ensayo, de tono íntimo, De la Parra comenta el proceso creativo de Míster Shakespeare, reflexionando sobre el trabajo en momentos de incertidumbre sobre su futuro a raíz de su enfermedad. El texto aborda la vulnerabilidad del intérprete/dramaturgo y la exposición del cuerpo y la palabra en escena, proponiendo una concepción del teatro como acto de riesgo y de confrontación con la tradición. En él, en el escenario, se vive plenamente y el dolor, por ese tiempo, se apaga.
4-SECCIÓN DOCUMENTOS
Cristián Ruiz. Teatro Imagen: 50 años.
El texto revisa la trayectoria del grupo Teatro Imagen, destacando su importancia en la escena chilena. A través de un recorrido histórico, se revisan según Ruiz, las cinco etapas que ha experimentado la compañía, destacando sus hitos más relevantes, actores, actrices y características, así se examinan sus aportes estéticos, su compromiso político y su continuidad a lo largo de varias décadas. El documento pone en relieve el rol de las compañías independientes en la construcción de memoria teatral, parte importante de la historiografía teatral chilena. Los siguientes textos de esta sección se configuran alrededor del proyecto de investigación “Bitácoras de la memoria. Genealogías del proceso formativo en la Escuela de Teatro UC”
El primero es de Mario Costa, actual director de la Escuela de teatro UC quien nos entrega un texto que busca recoger y a la vez conmemorar los ochenta años de la Escuela de Teatro de la Pontificia Universidad Católica de Chile, destacando su rol en la formación artística, la investigación y la producción escénica en Chile. A partir del proyecto mencionado, que buscó, desde alguna perspectiva, sistematizar la formación y la trayectoria de la escuela UC, se subraya la importancia de la escuela como espacio de transmisión cultural, experimentación y pensamiento crítico en torno al teatro y, particularmente, su vínculo y escucha desde y con la sociedad.
Patricio Rodríguez-Plaza. Apuntes para con Apuntes de Teatro
Patricio Rodríguez-Plaza, propone una reflexión sobre la trayectoria de la revista Apuntes, revisando su evolución desde su fundación en 1960. El texto rastrea especialmente aquellos artículos dedicados a aspectos pedagógicos del quehacer teatral, presentes ya desde los números 2 y 3 de la publicación. A partir de este recorrido, el autor muestra cómo la revista ha contribuido tanto a la difusión del teatro chileno como al desarrollo de los estudios teatrales y a la reflexión sobre la formación escénica. Sin embargo, señala que las discusiones metodológicas y pedagógicas vinculadas directamente con la Escuela de Teatro de la Pontificia Universidad Católica de Chile dejan de aparecer después de los primeros años del siglo XXI (2004).
Pablo Andrade Blanco. La genealogía de la memoria
El autor propone una reflexión que también puede leerse como una referencia teórica sobre archivo y memoria. A través de siete “estratos”, describe el proceso de investigación del que fue parte, revisando documentos, como mallas curriculares y materiales de estudio, junto con relatos y testimonios de actores y actrices vinculados a la Escuela de Teatro UC. El objetivo es reconstruir una memoria colectiva de la institución.
Desde esta perspectiva, plantea que la historia teatral se articula a partir de relatos personales que configuran genealogías de formación y transmisión. Así, el archivo se entiende como un espacio “micropolítico” y “afectivo”, atravesado por múltiples voces, consensos y tensiones. De este modo, el texto combina material de archivo y reflexión teórica para pensar el devenir de la escuela no desde una cronología lineal, sino desde una genealogía que revela las disputas y memorias que configuran su historia.
Roberto Farriol Gispert. Escuchar el futuro en zigzag
También en el marco de la investigación, Roberto Farriol escribe un ensayo que reflexiona sobre la realización de un dispositivo audiovisual construido a partir de más de veinte horas de entrevistas. El texto se sitúa desde la experiencia de mirar y escuchar ese material, más que desde la descripción del producto final.
Desde una perspectiva sensible, el autor aborda cómo en los testimonios emergen los inicios de las trayectorias artísticas, los motivos para estudiar teatro, las figuras docentes que marcaron la formación y las experiencias corporales vividas durante el paso por la escuela. Asimismo, aparecen los vínculos entre arte y contexto histórico, particularmente en las vivencias de quienes se formaron durante la dictadura. El ensayo propone así una reflexión sobre el devenir del teatro desde la experiencia pedagógica y artística de la escuela, subrayando la necesidad de que la formación teatral permanezca abierta a transformaciones culturales y estéticas.
Angélica Martínez. Archivar desde dentro
El ensayo aborda la práctica del archivo teatral desde una perspectiva afectiva y corporal, situada en la experiencia personal de la autora como protagonista y testigo. Martínez plantea que la memoria del teatro no reside únicamente en los documentos, sino también en la transmisión viva de saberes y experiencias entre generaciones de artistas y estudiantes.
Desde su experiencia como exestudiante y hoy profesora, nos comenta sobre cómo ese archivo ha ido mutando: de la preservación documental a su vínculo con lo vivo, performando así la memoria. La continuidad de la escuela aparece, entre otros momentos, en la entrevista realizada a Tito Noguera, la primera del proyecto y a cuya memoria está dedicado el texto. De este modo, la autora enfatiza que la investigación no se cierra con estos escritos, sino que permanece abierta en las prácticas y en los cuerpos que continúan enseñando, aprendiendo y haciendo teatro.
5-RESEÑAS
La sección de reseñas cierra este número con cinco trabajos que reflejan la diversidad del campo y la creciente relevancia de la investigación teórica en las artes escénicas, ampliando la mirada más allá del canon teatral.
Carl Fischer reseña Rímel y gel. El teatro de las fiestas under, de Cristián Opazo, destacando su aporte historiográfico al reconstruir el circuito underground de Santiago en los años ochenta y su función como espacio de resistencia cultural en dictadura.
Iván Insunza aborda el trabajo de ANTECO sobre prácticas teatrales en campos de concentración (1973–1976), proponiendo una historiografía crítica centrada en discontinuidades y resaltando el teatro como “tregua”, espacio de suspensión y reflexión.
María Morant Giner reseña A una isla los llevaría…, de Daniela Cápona, subrayando su análisis de la subjetividad marica en la escena chilena y su aporte a los estudios teatrales desde el género y la sexualidad.
Daniela Cápona, a su vez, comenta Teatro. Mediaciones, materias, manualidades, de Patricio Rodríguez Plaza, abordando la importancia de los procesos materiales y las mediaciones en la creación escénica.
Finalmente, Olga Grau cierra la sección con El ínfimo suspiro, de Mauricio Barría, resaltando su reflexión filosófica sobre el teatro contemporáneo y su exploración de las relaciones entre cuerpo, escena y lenguaje.
Para cerrar, este número 150 ofrece un panorama del campo teatral contemporáneo. Las diversas secciones muestran la diversidad de enfoques que hoy atraviesan los estudios teatrales y confirman que el teatro sigue siendo un espacio privilegiado para pensar cuestiones centrales de nuestra cultura, como la memoria, la política, el cuerpo, la tecnología y las formas de imaginar el futuro.
Quisiera agradecer nuevamente la invitación a presentar este número. Ha sido un privilegio recorrer sus páginas y constatar la vitalidad de un proyecto editorial que, desde hace más de seis décadas, contribuye de manera decisiva a la reflexión y al desarrollo del teatro. Asimismo, esta invitación me ha permitido conocer con mayor profundidad la trayectoria de la Escuela de Teatro UC, institución a la que hoy pertenezco y cuya memoria espero, poco a poco, también contribuir a seguir construyendo.
Quisiera cerrar con un bello texto de Roberto Farriol
Un espacio en penumbra.
Una voz emerge desde algún lugar.
Poco a poco, una luz se enciende.
Y alguien, sin saber por qué, decide quedarse.
A mirar.
A escuchar.”
Muchas gracias. Lorena Saavedra González, 24 de marzo 2026







