SENTIRSE ENGAÑADO: Apostillas sobre Todo se limita al deseo de vivir eternamente

1981. A una profesora de básica le prometen un reajuste salarial. Ganaría hasta un noventa por ciento más de su sueldo. El propósito era recuperar el poder adquisitivo perdido a causa del Golpe, digamos, “recuperar un poquito de dignidad”. Sin embargo, durante esos meses, es trasladada al sector municipal. El beneficio es desconocido por éste y el tema no se volvió a tocar hasta vuelta la democracia. Entonces los gobiernos de turno se pasaron la promesa de mano en mano mientras ésta se convertía en una gruesa bola de sebo que, hasta el día de hoy, ha sido impaga. Esa profesora es mi abuela, Gabriela. Pero también son muchas más.

Todo se limita al deseo de vivir eternamente, de Teatro Versión Oficial, se basa en el suicidio de una profesora de básica (Rosario Moscoso Challapa) el año 2009 tras escuchar, en radio Cooperativa, una entrevista a la exministra de Educación, Mónica Jiménez de la Jara, hablando sobre la deuda histórica. Entonces la declaración: NO EXISTE LA DEUDA. Lo peor de todo: el año anterior, personeros del gobierno de Michelle Bachelet habían planteado la posibilidad de su pago. Aun así, fue rechazada, incluso, borroneada de la historia. Rosario, entonces, delibera quitarse la vida. Pero antes viaja al norte, a la escuela en donde inició su carrera pedagógica, ubicada en Huara (una comuna entre Iquique y Arica). En este sentido, el montaje lo que intenta es imaginar su final, su último día de clases: un ejercicio que mezcla memoria, poesía y ficción. 

El director, Jesús Urqueta (quien fue alumno –al parecer- de dicha profesora en Ovalle), estrenó la obra el año 2014 en GAM. Roxana Naranjo interpretó a la tía Charito (Rosario) en un unipersonal. La puesta en escena era la reconstrucción de un aula de clases. El teatro se tornó escuela, infraestructura del aprendizaje nortino, tanto precario como romantizado en sí mismo. Pero también rito e identidad, ya que Rosario era descendiente Aymara. Una voz en off narraba su historia: es la de Urqueta. En el presente año, por medio de Teatro del Puente, se ha realizado nuevamente su “remontaje”: una versión audiovisual a modo de falso documental de la situación. La actriz, Roxana Naranjo, nuevamente interpreta a la tía Charito, esta vez junto a Catalina Saavedra, quien podría ser tanto la muerte como su consciencia. El tiempo es pausado y las imágenes poéticas abundan. Es claro un intento de resignificación del paisaje, de agotamiento de los recursos empleados en función de una experimentación temporal. Ya no estamos en la sala de clases sino, más bien, en diversos lugares mediados por la proyección lumínica de otro lugar pretérito. En el desierto, en la cocina, en la escuela, en el rito, en los laberintos de su mente. También en las estrellas y el viento. Es inevitable no pensar en Nostalgia de la luz de Patricio Guzmán, o Decálogo del maestro de Gabriela Mistral. Quizá sea, el momento más conmovedor, la recreación de cuando Rosario escucha la fatídica declaración en radio Cooperativa. 

B-C Han en su libro La desaparición de los rituales, hace hincapié en el carácter soberano del suicidio en tanto este se pondera como inoperativo, incómodo para las lógicas productivas. Esto es también lo que Bataille denominó el “juego fuerte” en tanto es aquel que no sirve como reposo de la maquinaria capitalista, sino todo lo contrario: pone la vida misma (y su potencial fuerza de trabajo) en juego. En este sentido, allende a una especie de apología sobre el suicidio, nos interesa destacar el acto de la tía Charito como fuerza disruptiva de la vida en tanto hace aparecer su “término” como algo que, en sí mismo, no termina nada. O, dicho de otra forma, que constata el hecho de que, después de muertos, la deuda continuará. Por tanto, nos acorrala dicha ausencia de culminación a la pregunta: ¿cuál es el sentido de la vida? 

Para A. Camus, la respuesta es absurda: no lo tiene. Sin embargo, “que la vida no tenga sentido no significa que no merezca ser vivida”. En efecto, el matarse acaece confesión. El que se suicida está confesando, con su suicidio, que ha sido sobrepasado por la vida o que no se la comprende. Pero, ¿qué sucede cuando esta “incomprensión” es dada violentamente por un otro con poder? Mónica Jiménez, al lapidar la existencia de la deuda histórica, no estaba haciendo otra cosa que corroborar el dominio de una soberanía siempre operativa, al margen de un juego en disposición de intereses maquínicos, indispuesto a todo deber incluso simbólico. En dicho caso, el suicidio de la tía Charito funciona no solo como acto de denuncia, sino también de soberanía de un juego que hace prevalecer lo pendiente. Y quizá, por ello, la noticia fue invisibilizada por los medios. De hecho, son escasas las notas de prensa -sino inexistentes- al respecto, en su mayoría difundidas gracias al propio montaje.

Ahora bien, ¿qué sucedería si la respuesta a la nula difusión mediática del suicidio de Rosario Moscoso Challapa fuese, precisamente, que no existe? Sentirse engañado sería una opción. La otra, un gran alivio. Es conocido el trabajo del director Urqueta sobre el documento personal como medio de construcción de identidad y punto de vista en la puesta en escena. Y es este uno de los casos. Si bien, Urqueta ha mencionado que el montaje es biográfico y que trata sobre la lectura de quien fue su profesora, no hay pruebas contundentes del suicidio, o que haya realmente sido su profesora o, incluso, que haya existido. En este sentido, se desnaturaliza la noción de obra documental, invitando a la investigación de su “versión oficial”. Sin embargo, lo real es el desconocimiento de la deuda por parte de la exministra, y con eso parece bastar. Pues, ¿este sentimiento de desengaño no es también el que han experimentado los profesores durante años? ¿No es, acaso, el sentirse engañado parte de la obra y de la denuncia misma: una puesta en disputa de la memoria? 

El no pago de la deuda ha significado la herencia de una mala educación. Ella misma como justificación para vivir, como acto de resistencia, no da alcance. Incluso pareciera, en este sistema neoliberal, necesitar de la muerte para dotarse de sentido. Como si nos dijera: “La que vive eternamente podrá eternamente exigir lo que le deben”. Hoy, las y los profesores vulnerados no piden la millonaria deuda que les corresponde, pero sí un reparo a su causa: VIVIR DIGNAMENTE. El actual ministro de educación, Marco Antonio Ávila, anunció un proyecto de ley al Congreso como reparación de la deuda a fines del 2023. Mientras tanto, son cientos las personas que depositan sus esperanzas –entre ellas, mi abuela Gabriela- en al menos recibir algo de lo que se les prometió, por allá, en el año ‘81. 

FICHA TÉCNICA. Obra: Todo se limita al deseo de vivir eternamente. Dirección: Paolo Mois y Jesús Urqueta. Actuación: Roxana Naranjo y Catalina Saavedra. Composición musical: Álvaro Pacheco. Producción: Teatro del Puente.

Por: IGNACIO BARRALES-PARRA. Magister(c) en Artes, mención Teoría e Historia del Arte. U. De Chile.

1 Comment

  1. Notable ejemplo de empatía intergeneracional. El arte de la escritura y la búsqueda de justicia social. Son más de 65 mil ancianas y ancianas abandonados a su suerte por el Estado. Desde la dictadura hasta los últimos gobiernos. Al presente aún mantienen viva la sed de justicia. Este gobierno les prometió por escrito (esto nunca había ocurrido) una reparación. Veremos si estamos ante UN ENGAÑO, otra vez…

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