“INDESTRUCTIBLE”: COMENCEMOS POR EL FINAL

Comencemos por el final…

Las luces se apagan, aplaudo el esfuerzo y compromiso de estos dos actores frente a unos temas complejos de abordar; dotados de una propuesta escénica compleja, en parte desordenada y un tanto fuera de tono en sus interpretaciones.

Así una joven ucraniana y un chileno deconstruyen sus traumas y biografías apuntando que esto fue producto de una violencia externa a ellos, realizada tanto por personas, como por el sistema imperante en ambos países. Bastián y Karina son los encargados de contarnos sus historias. La complicidad entre ellos está muy lograda y destaco el manejo del acento de Karina, tanto cuando usa el nuestro o vuelve a uno neutro, que la dota de capas en su personaje que la vuelve muy interesante.

“Pero, comencemos por el final…”, con este leitmotiv se nos abre la obra permitiéndonos adentrarnos en una trama que se configura por momentos desde la realidad y en otras por la ficción, pero que ayuda a plantear ciertas ideas centrales en el discurso. Una mesa en el centro del escenario y unas proyecciones de dibujos y antiguas fotos de ellos en la infancia y juventud nos ilustra y guía por los distintos momentos de la vida e idiosincrasia que se presentan sin personajes exponiendo sus vivencias y traumas -Desde la guerra, el acoso sufrido de pequeño y las respectivas relaciones familiares- a corazón abierto.

Y se agradece su sinceridad.

 Pero, comencemos por el final…

La Maquina Teatro es un colectivo que lleva veintidós años de trabajo teniendo obras a su haber como “Yo, Manuel”, “Recuerdos incompletos de un reloj”, entre otras y que hoy nos presenta “Indestructible” bajo la dirección de Cristián Ruiz. La obra es una mezcla de performance y teatro físico que por momentos sobreexige a los actores en un frenesí de acciones corporales que acelera el espectáculo haciendo olvidar las pausas y cambios de ritmo que son tan importantes en este tipo de obras donde necesitamos insertarnos, calmarnos y entender lo que se nos está proponiendo para darle una vuelta mental a su discurso.

Pero, comencemos por el final…

“Indestructible” se está presentando en la Micro Sala del Centro Cultural Matucana 100. Matucana 100 es un muy buen lugar para ir a ver teatro o escuchar música, pero es molesto cuando las actividades se solapan y retrasan la función. Algo que en mi consideración no debería suceder, ni comenzar las funciones pasada la hora indicada, cosa que es común en la mayoría de los teatros capitalinos. Esta vez fue una media hora de lamentable espera, lo que condiciona la paciencia y el ánimo de uno como espectador.

A pesar de eso, “Indestructible” se nos plantea frente al público como una oda a la humanidad. Señalando que lo inevitable es una forma de poder y que luchar contra esto es parte de nuestro destino si queremos, de verdad, tener un mejor lugar donde vivir. Una oda a la amistad, al encuentro y más que nada al respeto que se tiene por cada una de nuestras pequeñas o grandes historias.

Por eso, comenzamos por el final…

FICHA ARTÍSTICA: Director: Cristián Ruiz. Dramaturga: María Verónica Duarte. Elenco: Bastián Panádez y Karyna Saifundinova. Diseñadora: Mercedes García. Músico: Iván Aedo. Jefa Técnica: Natalia Morales. Productora: Moya Eyzaguirre.

Por: MARIANO DE LA F. Licenciado por una universidad. Hombre bajo, gordo y que muy pocas veces ríe con la boca abierta.

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